Energía nuclear
por el Senador Eleuterio Fernández Huidobro
Si bien el tema se ha venido discutiendo en los últimos meses, ahora es nada menos que el Presidente de la República quien propone debatirlo a fondo.
A la vez, el Frente Amplio entra, de lleno, en la elaboración de su Programa de Gobierno para el quinquenio 2010 – 2015 que será discutido y aprobado en el Congreso a realizarse en diciembre.
Por lo que un tema de tanta envergadura (la energía nuclear como parte de nuestra “matriz energética”) es ineludible.
Aportaremos algunas reflexiones al respecto: nuestra posición ha sido abrir de par en par el estudio, la investigación y el debate sin prejuicios, para mejor sacar conclusiones. No eludir el tema ni tampoco despacharlo con cuatro consignas a favor o en contra.
Diremos para comenzar que, según los expertos, cualquier proyecto de Central Atómica tarda hoy unos quince años en instalarse. Estamos hablando pues del mediano plazo y de tres Gobiernos sucesivos. La inversión es cuantiosa y la tecnología forzosamente extranjera. Debemos importar todo: hasta el conocimiento. No sólo para construir la Planta sino para manejarla, mantenerla, gestionar sus residuos (asunto muy delicado y costoso) y prepararnos para su desmantelamiento cuando ya esté vieja y obsoleta (no es poca cosa dicho desmantelamiento).
En un análisis de fondo sobre nuestros problemas energéticos, que por fin bienvenido sea (porque el principal “pecado” fue no haberlo hecho), debemos introducir, forzosamente, las “fortalezas” disponibles para, recién después, conociéndolas y valorándolas para bien o para mal, decidir si optamos por la energía nuclear. Y, en especial si decidimos optar: cuándo. En qué momento. ¿Debe ser ya, debe ser dentro de un tiempo, o no debe ser nunca?
Uruguay, país “pequeño” y de poca población, dispone de varias fuentes y recursos energéticos totalmente inexplotadas a saber: el viento, la mejora en la explotación de la energía hidráulica y su expansión hacia las llamadas minirrepresas que en algunos casos no son tan “mini”, la biomasa en todas sus formas imaginables (somos un país envidiable en esa materia), la energía solar calórica y fotovoltaica, la energía del mar (en especial la de las olas), la energía geotérmica que sólo utilizamos para bañarnos en el agua caliente de las “termas” derrochando sus demás posibilidades, la de los esquistos bituminosos cuyos yacimientos estudiados y disponibles se “desparraman” por Cerro Largo, Tacuarembó y Rivera y, por si todo ello fuera poco, nuestras posibilidades “recientemente” descubiertas, de gas y petróleo, en la plataforma continental… Hay más: podríamos seguir con la eficiencia energética (no hay mejor central que la de la energía ahorrada) y por otras formas y fuentes.
Todas estas posibilidades configuran una importantísima potencia cuya realización depende nada más que de nosotros; son nuestras, la tecnología para realizarlas ya la tenemos, las inversiones quedan acá, la mano de obra será nuestra, los insumos, en su mayoría, dependen de acá, y así sucesivamente. Nos dota de una importantísima soberanía. De independencia.
Si optamos por este camino, producimos, sólo por ello, una “revolución” industrial. Parecería por lo tanto claro, básico y elemental, colocar la energía nuclear recién para cuando todas estas otras hayan agotado sus posibilidades de cubrir la demanda.











Septiembre 13th, 2008 at 8:50
Si bien en muchas cosas discrepo con el Senador Fernandez, comparto la opinión de que es necesario desarrollar todas las fuentes energéticas locales, antes de implantar en nuestro territorio una Central Termonuclear. Lo que es más, me animo a subir la apuesta, ya que ese desarrollo unido a un uso eficiente de la energía nos permitiría real independencia energética, desarrollo industrial sostenible y trabajo genuino para los uruguayos. Que tal si nos proponemos por ejemplo “2030 Uruguay país renovable”
Septiembre 13th, 2008 at 13:15
Raúl:
Estamos de acuerdo en la idea, pero, por los datos que se aportan, resulta en la práctica imposible no depender del petróleo o bien de una Central Nuclear.
Creo que hay que discutir las posibilidades sin apasionamientos ni miedos, buscando aquello que sea mejor para nuestro país.
Si es posible “zafar” de la Central Nuclear bárbaro, pero sino hay que poner manos a la obra inmediatamente.