1971: La estafa del siglo
A Wilson le robaron las elecciones dos veces: en 1971 y en 1984. La primera mediante un ordinario fraude y la segunda metiéndolo preso.
Cuando hasta el Imperio no sólo lo reconoce sino que lo confiesa, existen todavía ciertos colorados que tozudamente defienden viejísimas mentiras.
El pasado 2 de enero, a sus 83 años, murió el heroico coronel de la Fuerza Aérea Don Walter Malán. Blanco como hueso de bagual, tuvo la enorme valentía de denunciar la represión y a Jorge Batlle (valga la redundancia) ya en 1968.
Un reportaje que le hiciera Federico Fasano (el 17.6.69) fue el “causante” de la clausura definitiva del diario Extra que aquel lunes salió a la calle con la foto del coronel uniformado y un titular que rezaba: “Degradan a militar por discrepar con el gobierno”. En él, Malán ya sancionado, acusa al brigadier Danilo Sena de extralimitación y abuso de autoridad. El coronel señaló en el reportaje que su único delito fue negarse a reprimir manifestaciones de descontento estudiantil y abogar por tomar una medida ejemplarizante con quienes se apropiaban de los bienes comunes, aprovechándose de su posición e impidiendo que la Nación diera un paso hacia su recuperación. Mencionó entre los que debían ser reprimidos, a Jorge Batlle expresando que “si evitaba dejar públicamente bien aclarada su posición, era porque las versiones sobre su participación en la última devaluación eran veraces”. También dijo que, enterado, Jorge Batlle movió sus poderosas influencias para degradarlo.
Luego de tamaño reportaje, el “pachecato” rompió todos los esquemas: no habiendo en ese tan raro momento Medidas Prontas de Seguridad, convocó en sesión extraordinaria al Consejo de Ministros que por unanimidad decretó la clausura del vespertino que por entonces vendía 50.000 ejemplares. Ilegalidad monumental e impresentable de las tantas que por entonces perpetraban los colorados que sostenían a Pacheco.
El mismo indómito coronel (junto a otros) fue quien en 1971 y en nombre del Partido Nacional, realizó la denuncia ante la Justicia Penal y la Corte Electoral del fraude que impidió el acceso al gobierno de Wilson y entronizó en el Poder al declarado fascista Bordaberry, quien disolvió el Parlamento apenas un año después.
Dice al respecto el historiador y fundador del Frente Amplio doctor Oscar Bruschera, en su libro “Las décadas infames”: “En las elecciones de 1971, merced al fraude, triunfó el Partido Colorado y con él el pachequismo reeleccionista”. “El Partido Nacional en realidad fue el triunfador. Si el recuento de votos no hubiera sido tramposo, la fórmula Ferreira-Pereyra casi duplicó a la de Aguerrondo-Heber”. “En su momento, las denuncias presentadas formalmente impugnaron decenas de miles de votos “dobles” y se constató que en muchos circuitos había más votos que votantes”.
Por su parte, el doctor Carlos Quijano tituló en nota de tapa de su semanario Marcha: “La estafa del siglo” y dio al tema una extensa cobertura a lo largo de muchas semanas.
El grosero fraude fue denunciado por delegados del Partido Nacional ante el juez letrado de Instrucción de 5º Turno y ante la Corte Electoral”.
LA REPUBLICA a su vez publicó hace poco el libro “El fraude del 71: El día que Wilson Ferreira no pudo ser presidente”, escrito por Enrique Colet, quien fue alto funcionario de la Corte Electoral. Dice Colet en la Introducción: “Siento la obligación de contarle a la sociedad, al pueblo, al soberano, un trozo de la historia del Uruguay que no figura en ningún libro de estudio. Como trabajadores de la Corte Electoral, por orden de la misma Corte, investigamos las elecciones de 1971 y llegamos a la conclusión, que quedó documentada, de que hubo fraude.
Durante treinta años, media vida, buscamos esclarecer lo ocurrido, intentamos sacar a la luz la organización ilegal que realizó el fraude y que hoy está en condiciones de volver a hacerlo. Por esto, por investigar e informar, por no aceptar que la verdad fuera enterrada, fuimos empujados al exilio y perdimos el empleo, situación que no cambió con nuestro regreso y el final de la dictadura, hasta hoy.
Pareciera que la mención del fraude electoral provoca la solidaridad del gremio político, que se cierra en el silencio, prefiriendo la aprobación del poder real antes que la Justicia”.
Ahora los más impactantes testimonios del fraude son los documentos desclasificados por Estados Unidos en 2002. Se destaca entre ellos el “Memorándum” firmado por Kissinger que revela cómo el presidente norteamericano Nixon le dijo al primer ministro británico Edward Heath: “Nuestra posición es apoyada por Brasil, que es después de todo la llave del futuro. Los brasileños ayudaron a manipular la elección en Uruguay”.
El compañero Enrique Colet, electo en el 2004 por el Frente Amplio, preside hoy la Junta Electoral de Montevideo y en su libro citado relata la peripecia increíble de aquella investigación: estando casi concluida y descubiertos los mecanismos del fraude, sobrevino el golpe de Estado que, entre otras cosas, pretendió enterrar para siempre el honesto trabajo de los funcionarios de la Corte Electoral a quienes se había encomendado la investigación. El Dr. Sanguinetti sigue sosteniendo que no hubo pruebas: las hubo, fueron terminantes y las aportó la Corte Electoral… Solo que, como tantas otras cosas, fueron ocultadas por el Partido Colorado y la dictadura.
Este ya no es asunto de “opinión”, por si hiciera falta, hubo una investigación insospechable que, con pruebas lapidarias concluyó que efectivamente los colorados y el imperio le habían robado la elección al pueblo. En especial al que votó por el Partido Nacional y muy en especial a quienes votaron por Wilson.
El inolvidable coronel Walter Malán también vivió 40 años injustamente sancionado, en “situación de reforma” tanto por lo que dijo como por lo que hizo (la denuncia).
El atentado lo perpetraron los colorados en 1968 agregándole la arbitraria clausura de un diario para amordazarlo en 1969 en un, como se ve, más que dudoso y mal denominado “gobierno democrático”; fue mantenido por la dictadura; pero también desde 1985 hasta el 2005, por los gobiernos blanquicolorados.
Por fin, cuando llegó el Frente Amplio puso las cosas en su lugar: en el 2006 hicimos justicia para él y para otros votando la Ley 17.949 que le devolvió su estado y grado militar con las disculpas del caso y los honores correspondientes.
Autor: Eleuterio Fernández Huidobro – Escritor, senador de la República.










